Maracay 02 de Abril 2026 – Bajo el amparo de la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, corazón espiritual del Exarcado Siríaco Católico en Venezuela, la comunidad de fieles se congregó este Jueves Santo para conmemorar la Cena del Señor.
En una atmósfera de profunda comunión y respeto por las raíces ancestrales de nuestra fe, se llevó a cabo la Solemne Liturgia en el rito oriental árabe siríaco.
La celebración fue presidida por su excelencia Monseñor Timoteo Hikmat Beylouni, Obispo Exarca, en compañía del Presbítero Georges Mousalli, párroco del templo.
Juntos, guiaron a la grey hacia el misterio del Triduo Pascual, recordando la noche en que el Salvador se entregó por nosotros.
El Lavatorio de los Pies: Servir con el Corazón de Cristo
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el Mandatum o Lavatorio de los pies. Siguiendo el ejemplo del Rey de Reyes, quien se despojó de su rango para hacerse servidor, Monseñor Beylouni se inclinó ante sus hermanos para repetir el gesto que define nuestra vocación cristiana.
«Este acto no es solo un rito, sino la manifestación viva de la doctrina del Maestro: amar sin medida, servir con humildad y perdonar incluso frente a la sombra de la traición», se reflexionó durante la ceremonia.
Renovación del Memorial de la Pascua
Con la devoción característica de la comunidad árabe católica, se procedió a la consagración del pan y del vino. En este memorial vivo, los elementos instituidos por Jesús recobraron su fuerza salvífica, recordándonos que el Señor permanece presente entre nosotros en el Sacramento del Altar.
La jornada culminó en un clima de recogimiento espiritual y fraternidad, donde los fieles renovaron su compromiso de ser «testigos del amor» en medio del mundo, llevando consigo la luz de Cristo y la esperanza de la Resurrección.
Tras la solemne celebración en rito Árabe Siríaco, la feligresía dio paso a la segunda eucaristía en rito Latino, marcando un hito de comunión entre tradiciones cristianas.
La Santa Misa estuvo presidida por el Presbítero Georges Mousalli, párroco de la Catedral, y contó con el acompañamiento del Presbítero Gregorio Rodríguez, coordinador espiritual de las pastorales de la Asunción.
Un llamado a la humildad y al servicio
Durante su homilía, el Padre Georges Mousalli ofreció una sentida reflexión sobre la identidad del creyente en el mundo actual. Subrayó que la misión fundamental de todo cristiano es ser instrumento de reconciliación y perdón, manteniendo una actitud de humildad absoluta, independientemente de la responsabilidad o investidura que se posea.
«Estamos llamados a ser humildes en todo momento; la verdadera grandeza reside en el servicio al prójimo», enfatizó el párroco.
Seguidamente los sacerdotes realizaron el lavatorio de los pies a 12 laicos presentes en representación a los 12 apóstoles y símbolo del servicio que representan.
Significado teológico de la jornada
La celebración no solo fue un encuentro de ritos, sino una oportunidad para profundizar en los pilares de la Iglesia Católica. El Padre Mousalli recordó a los presentes la trascendencia de este día, destacando tres puntos fundamentales:
* La Institución de la Eucaristía: El legado de amor dejado por Jesús como alimento espiritual.
* La Vocación de Servicio: El llamado a lavar los pies del hermano con humildad.
* El Sacerdocio: Un reconocimiento a la vida consagrada en su día propio dentro de la Iglesia.
Este encuentro espiritual concluyó como un recordatorio de que, a pesar de las distintas formas litúrgicas, la esencia del mensaje cristiano permanece unida en la caridad y la entrega desinteresada.
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