En una ceremonia llena de solemnidad y alegría, seis parejas unieron sus vidas en el Sacramento del Matrimonio este viernes 8 de agosto de 2025, en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Maracay. Este acto sagrado, presidido por Mons. Timoteo Hikmat Beylouni, Obispo Exarca, junto al Padre Georges Mousalli, párroco de la catedral, y el presbítero Gregorio Rodríguez, fue el fruto de un año de preparación espiritual y formación en la Pastoral de Matrimonio con Cristo, que acompaña a los futuros esposos en su camino hacia la unión sacramental.
La Eucaristía, celebrada con gran devoción, contó con la participación de familiares, amigos y miembros de las distintas pastorales de la catedral, quienes colaboraron para que este momento fuera una verdadera fiesta de fe. El sacramento del matrimonio, como pilar fundamental de la Iglesia Católica, fue proclamado con gozo, reafirmando el compromiso de la Iglesia Exarca en guiar y sostener a las parejas en su vida conyugal desde los valores cristianos.
Cada uno de los contrayentes, ante el altar y en presencia de Dios, pronunció su «Sí, acepto«, sellando así un pacto de amor indisoluble. Este acto no solo fortalece la fe en Cristo, sino que también renueva la misión de la Iglesia como custodia de los sacramentos, en especial del matrimonio, que santifica la unión del hombre y la mujer.
Las parejas que recibieron este sacramento fueron:
La Iglesia, acompañante en el camino del amor
Mons. Beylouni, en su homilía, destacó la importancia del matrimonio cristiano como vocación y misión, recordando que «Dios bendice y fortalece este vínculo para que sea reflejo de su amor por la humanidad». Asimismo, resaltó el trabajo de la Pastoral de Matrimonio con Cristo, que durante un año formó a estas parejas en la doctrina católica, la comunicación, el perdón y la vida en gracia, pilares esenciales para construir un hogar según el corazón de Dios.
La Iglesia Exarca, fiel a su misión evangelizadora, reafirma su compromiso de seguir acompañando a las parejas en todas las etapas de su vida matrimonial, ofreciendo herramientas espirituales y comunitarias para que su unión sea firme, feliz y bendecida.
Este evento no solo marca el inicio de seis nuevas familias cristianas, sino que también es un llamado a la comunidad a valorar y proteger la institución del matrimonio, cada vez más desafiada en la sociedad actual. La Iglesia, como madre y maestra, invita a todos los fieles a orar por estos esposos y a renovar su propia fe en los sacramentos, que son fuente de gracia y santificación.
¡Que el Señor bendiga a estos matrimonios y los guíe en su camino de amor y santidad!
Fotografía Cortesía de: Carlos Guerra
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