Carta Pastoral Con Motivo de la Apertura del Año Jubilar Coromotano

A los presbíteros, diáconos, miembros de la vida consagrada, hermanas vicarias, seminaristas, movimientos de apostolado, cofradías y a todo el Santo Pueblo Fiel de Dios que peregrina en la Diócesis de Maracay: ¡Gracia y Paz en Jesucristo, nuestro Señor, y en la Bienaventurada Virgen María de Coromoto!

Amadísimos hermanos y hermanas en Cristo: 

La providencia del Señor nos concede la inmensa alegría de transitar un tiempo de gracia excepcional. Nos preparamos como Iglesia venezolana para celebrar el 375 aniversario de la celestial manifestación de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Coromoto, al Cacique y su familia. Este acontecimiento fundante de la fe en nuestra Patria tiene un profundo valor teológico que radica en la inculturización del Evangelio en nuestras tierras. De igual forma, nos acercamos a la gloriosa conmemoración del 75 aniversario de su Solemne Coronación Canónica, efectuada por mandato del Papa Pío XII, acto que consolidó su patronazgo y la declaró “Celeste y Principal Patrona de Venezuela”.

En profunda comunión eclesial con la Diócesis de Guanare y su Pastor, y en sintonía con las demás circunscripciones eclesiásticas de nuestro país, he decidido sumar a nuestra Diócesis de Maracay a este decreto de gozo, declarando en todo nuestro territorio eclesiástico la celebración del Año Jubilar Coromotano, el cual iniciará solemnemente el próximo 08 de septiembre de 2026 y concluirá el 08 de septiembre de 2027.

1. Un llamado renovado al Bautismo y a la vida en gracia

El mensaje que la Madre de Dios entregó en nuestras tierras no es un simple relato del pasado. Sus palabras, conservadas intactas por la tradición histórica: “Vayan a casa de los blancos para que les echen el agua en la cabeza y puedan ir al cielo”, constituye un auténtico kerigma bautismal. Esta invitación maternal resuena con la promesa de Cristo: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5).

Por ello, este Año Jubilar exige de nosotros una profunda revitalización de nuestras promesas bautismales. Invito a todas las parroquias y comunidades de nuestra Diócesis a que este tiempo sea una oportunidad inmejorable para fortalecer la catequesis y renovarnuestra profesión de fe cristiana.

2. Consuelo y Esperanza en medio de la tribulación


Somos plenamente conscientes de que este jubileo llega en un momento donde nuestra Patria y nuestro Estado Aragua se hallan profundamente signados por el dolor. La tragedia sobrevenida el pasado 24 de junio de 2026, tras el doble sismo que azotó nuestro territorio nacional, ha dejado a su paso la lamentable pérdida de numerosas vidas humanas, cuantiosos daños materiales y el doloroso desplazamiento de familias, dejando innumerables secuelas de sufrimiento material y espiritual en nuestro pueblo.

Ante este inmenso dolor, nuestra Iglesia Diocesana, como Madre y Maestra, no puede permanecer indiferente. En la Santísima Virgen María encontramos el amparo, el consuelo y la esperanza en medio de la dura prueba que atravesamos. Por eso, abrazamos con fe inquebrantable el lema teológico-pastoral de este jubileo: “Bajo tu manto, Venezuela se renueva”. Que la devoción a nuestra Patrona sea el bálsamo que sane las heridas de nuestras comunidades más afectadas y el motor que impulse la caridad solidaria entre nosotros.

3. El tesoro espiritual de la Indulgencia Plenaria y los Templos Jubilares

Como Obispo Diocesano, es mi deber promover la santificación de los fieles por medio de los tesoros espirituales de la Iglesia. Por ello, en comunión con las directrices de la Penitenciaría Apostólica, concedemos a nuestra Diócesis el don de la Indulgencia Plenaria durante todo este Año Jubilar.

Esta gracia espiritual podrá ser ganada por los fieles verdaderamente arrepentidos, bien para sí mismos o aplicable en sufragio por las almas de los fieles difuntos, cumpliendo con las condiciones acostumbradas: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Romano Pontífice. Para alcanzar esta gracia, se han dispuesto para la peregrinación los siguientes Templos Jubilares:


1. Parroquia Nuestra Señora de Coromoto, en la ciudad de Maracay.

2. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Parroquia N.S. del Rosario.

3. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Parroquia San Martín de Porres.

4. Catedral Nuestra Señora de la Asunción. San Jacinto, Maracay.

5. Parroquia San Antonio de Padua, en Cagua.
6. Parroquia San Luis Rey, en Villa de Cura.
7. Parroquia Inmaculada Concepción, en Barbacoas.
8. Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Las Tejerías (designada de manera especial por custodiar la réplica de la sagrada reliquia).
9. S.I. Catedral San José de Maracay (designada de manera especial por custodiar la réplica de la sagrada reliquia). Una vez se haga la reapertura el templo luego de las reparaciones por los daños sísmicos.
10. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, El Samán, El Castaño.
11. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Pan de Azúcar, Tagua. 

12. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, San Casimiro. 

13. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Paya Abajo. 

14. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Sector El Tierral, Vicaría San Joaquín y
Santa Ana. 

15. Capilla Nuestra Señora de Coromoto, Sector Banco Obrero, Camatagua. 

Deseo recordar con afecto pastoral que los enfermos, los ancianos y todos aquellos hermanos que por causa grave no puedan salir de sus hogares, podrán ganar igualmente la Indulgencia Plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones, ofreciendo sus doloresa Dios por medio de la Santísima Virgen María.

4. Directrices Pastorales y Litúrgicas


Para que este Año Jubilar rinda frutos abundantes en nuestra Diócesis, dispongo las siguientes directrices pastorales: 

–Centralidad de la Eucaristía: María es la «Mujer Eucarística»; por tanto, la devoción coromotana debe guiarnos siempre al encuentro con Cristo. Invito a fomentar espacios de Adoración Eucarística y el rezo contemplativo del Santo Rosario en todas nuestras parroquias.


–Renovación Bautismal: Pido a los sacerdotes que, en las peregrinaciones y celebraciones jubilares, se fomente la catequesis sobre el bautismo.


Amadísimos hijos, que este Año Jubilar Coromotano sea verdaderamente un tiempo favorable. Confiemos nuestras familias, nuestros jóvenes, nuestros enfermos y a toda la Diócesis de Maracay al amparo maternal de la Virgen de Coromoto.


En la ciudad de Maracay, a los seis días del mes de septiembre del Año del Señor 2026.


+ Enrique José Parravano Marino
Obispo de Maracay