La tarde del pasado domingo 6 de septiembre, en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, sede del Exarcado Siriaco Católico Antioqueno en Venezuela, se llevó a cabo la misa con motivo de los 40 días del fallecimiento de Mons. Timoteo Hikmat, para conmemorar su retorno a la casa del Eterno Padre.
La solemne eucaristía se celebró en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción y estuvo presidida por Mons. Enrique Parravano, obispo de la Diócesis de Maracay, concelebrada por los presbíteros. La concelebración contó con la presencia del Pbro. Georges Mousalli, párroco de la catedral; Maher Alter; Orlando De Freitas; Juan Herrera y Elías Kasrin, este último en representación de la comunidad greco-melquita.
Durante la homilía, Mons. Parravano expresó: “Mons. Timoteo, como obispo y pastor, ejerció el oficio de centinela en la pedagogía del amor fraterno. Dejó su tierra, Alepo, para venir a cuidar a la familia en la diáspora oriental en suelo venezolano. Fue un custodio celoso de la fe en la tradición aramea, el mismo idioma en el que Jesús pronunció las palabras del evangelio que hoy predicamos”.
“Mons. Timoteo supo ser el hermano que busca al Padre en tiempos de prueba, manteniendo abiertas las puertas de la iglesia para acoger, escuchar y sanar. Su ministerio vivió como fuente de comunión entre el Oriente cristiano y la Iglesia particular que peregrina en Venezuela. Damos gracias por la vida y el ministerio de nuestro querido Timoteo”, destacó Parravano.
Vale resaltar que en la Eucaristía también participaron representantes de las diversas pastorales y movimientos apostólicos que hacen vida y ejercen su misión evangelizadora en la sede catedralicia, así como feligreses en general, quienes elevaron sus oraciones por el eterno descanso de Mons. Hikmat. De esta manera, la comunidad unida encomendó su alma al Señor en un profundo ambiente de fe.
Antes de finalizar la Eucaristía, se realizó el responso exequial según el rito oriental árabe frente al sarcófago donde reposan los restos mortales del prelado Mons. Timoteo Hikmat Beylouni, quien se desempeñó como obispo exarca de los sirios católicos antioquenos en Venezuela durante más de una década.
Significado de la misa de los 40 días
En la venerable tradición del rito siríaco-católico, y en toda la espiritualidad cristiana de Oriente, la conmemoración de los 40 días posee un significado espiritual profundo y pascual. Así como Jesucristo resucitado permaneció cuarenta días en la tierra apareciéndose a sus discípulos, confortándolos, enseñándoles los misterios del Reino de Dios y preparándolos antes de su gloriosa Ascensión al Cielo (cf. Hch 1, 3), la Iglesia de tradición siríaca contempla este período como un tiempo sagrado de paso, consolación y plenitud. Y es que, con la Resurrección de Jesús, la muerte perdió su victoria; por eso, estos cuarenta días representan la transición del alma iluminada por la luz de la Pascua, confiando en que el servidor fiel completa su peregrinar para presentarse plenamente ante el trono de la misericordia divina y ascender a la patria celestial.
Prensa Exarcado.
Lcdo. Josê Valero.
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